No reciclamos lo suficiente. Quizá parece un mensaje desalentador para empezar un artículo de nuestro magazine pero los datos del informe titulado What a waste 2.0 (World Bank Group) reflejan esta realidad: solo el 13.5% de todos los residuos se reciclan. 

Esto es mejor que nada pero si queremos conseguir un cambio de verdad y un futuro más sostenible, necesitamos algo más. Tampoco hay que inventar una fórmula nueva: reducir y reutilizar son dos opciones que llevan tiempo entre nosotros y que entre todos deberíamos impulsar para salvar el planeta.

Menos residuos, más esperanza

Según el informe citado arriba, el mundo generó 242 millones de toneladas de desechos plásticos en 2016. Una de las muchas consecuencias que tiene esta situación es que estamos asfixiando nuestros océanos pero el consumo de plásticos sigue aumentando. Ahora más que nunca, necesitamos que las ciudades y los países planifiquen de manera integral y gestionen los recursos que tienen, aportando soluciones para cambiar las cosas. Empezamos con dos datos generales: 

  • Actualmente, la mayoría de los residuos sólidos que se reciclan provienen de comidas y restos orgánicos (44%), papel (14%) y plástico (12%). 
  • Además, la eliminación o el tratamiento adecuado de los desechos, a través de vertederos controlados o instalaciones preparadas para este fin, es casi exclusivamente propia de los países de ingresos altos y medianos altos.

Cabe destacar que, para los autores del informe, la definición de residuos sólidos incluye los que son residenciales, comerciales e institucionales. Todo lo demás, como los residuos industriales, médicos, de construcción o electrónicos, se analizan a parte. 

Sabiendo que el reciclaje de plástico es muy limitado, solo tiene sentido utilizarlo solo cuando realmente es necesario. Sin embargo, el aumento de la producción mundial de plástico no ha dejado de crecer desde 1950. En aquella década, el mundo producía 2 millones de toneladas al año y desde entonces, la producción anual ha aumentado casi 230 veces, alcanzando los 460 millones de toneladas en 2019.

 

 

¿Todo se puede reciclar?

Por un lado, los materiales de algunos productos se degradan tan rápido que no llegamos a tiempo para su reciclaje. Y por otro lado, algunos no se reciclan porque directamente cuesta mucho separarlos de los materiales que sí son reciclables. Por ejemplo, en muchos componentes de baterías de coches eléctricos u ordenadores, cada vez hay más minerales y metales mezclados, por lo que acaba siendo muy difícil clasificar para el reciclaje. 

El papel sí se puede reciclar pero no podemos ignorar que en los últimos años, la demanda de cartón ha experimentado un gran crecimiento, debido al boom de la compra online. Básicamente hay que empaquetar más cosas para transportar lo que compramos. Pues bien, reciclar el cartón no es la solución ideal, porque al mismo tiempo seguimos talando árboles para cubrir toda la demanda de este material. 

Además, muchas tiendas han cambiado las bolsas de plástico por las de cartón, pensando que era la mejor alternativa cuando en realidad, estamos creando un nuevo problema. Por eso, lo mejor es llevar una bolsa reutilizable desde casa, ya sea para comprar comida, un libro o una prenda de ropa.  

También queremos destacar los llamados E-waste o desechos electrónicos, quizá menos conocidos pero igual de importantes, ya que contienen varios aditivos tóxicos o sustancias peligrosas, como mercurio o hidroclorofluorocarbonos (HCFC). Solo se recicla el 17% de estos residuos y se estima que la cantidad de desechos electrónicos generados superará los 74 toneladas en 2030.

¿Sabías que los humanos sólo representamos un 0.01% de toda la biomasa de la Tierra? Sin embargo, hemos creado más masa con hormigón (carreteras, edificios…) que la biomasa entera (plantas, algas, animales). Y por si fuera poco, todos los plásticos del planeta pesan el doble que todos los animales. (Fuente).

Cuando tiramos algo, ¿qué pasa después?

La basura suponen el comienzo de otra etapa para todo lo que tiramos en ella. Por ejemplo, las sobras de una ensalada se descomponen en cuestión de días pero el plástico con el que se envasó esa misma ensalada puede permanecer en la Tierra durante miles de años, antes de su eliminación total. Además, las tasas de descomposición cambian según factores como la temperatura, la humedad o la exposición a la luz solar. 

Por la importancia que tiene este asunto, deberíamos hablar más de ello, sin tapujos, ya que saber cuánto tiempo tarda en descomponerse un material, nos ayudaría a tomar mejores decisiones. Quizá así, tiraríamos menos cosas a la basura porque directamente optaríamos por reducir el consumo. 

  • Plástico: 20 a 500 años. Algunos son reutilizables o reciclables, pero recuerda que los envases y los artículos de plástico más gruesos no lo son y la mayoría acaban en la basura.

A nivel mundial, producimos alrededor de 400 millones de toneladas de desechos plásticos al año. (Fuente: World Economic Forum).

  • Las bolsas de plástico: al menos 10 años en descomponerse. Las que son de plástico más finas hasta 1.000 años. 
  • Los chicles: entre 500 y 1000 años. Las bacterias y los organismos vivos no pueden descomponer estos materiales y al final, son los rayos ultravioleta los que los desintegran. Es un proceso lento y la goma de mascar acaba en fragmentos de microplásticos.
  • Papel: de 2 a 6 semanas. Recuerda que el papel se puede reciclar hasta 6 veces; por eso es mejor esta opción antes que producirlo de nuevo.
  • Cigarros: de 18 meses a 2 años. Teniendo en cuenta que los fumadores consumen alrededor de 5,5 billones de cigarrillos al año, se han convertido en uno de los elementos más comunes de la basura del planeta que suele llegar al océano. 
  • Pañales: 500 años. Además, son el tercer artículo de consumo más común en los vertederos. 

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Nos queda reducir y reutilizar

Para compensar las tasas de reciclaje, podemos cambiar el foco y priorizar las 2R de la regla de las 3R la fórmula: reducir y reutilizar. Hasta hora, no han tenido la importancia que se merecen. 

Por ejemplo, en lugar de comprar 6 botellas de plástico, podemos escoger una garrafa y después, aprovechar este envase para llenarla de agua de la lluvia y regar las plantas del balcón. 

En Cataluña, el informe de l’Agència Catalana de Residus también recomienda reducir la generación de residuos ya que en 2021 se generaron un total de 4 toneladas de residuos municipales, lo que supone un 1,4% más que en el año 2020.

Las 3R de la economía circular hace tiempo que conviven con nosotros. Lo bueno es que todos sabemos la teoría. Ahora solo hay que reutilizar y reducir más, sin dejar de reciclar, ya que todo junto es lo que hace posible conseguir el cambio que queremos ver en el mundo.