El 16 de junio de 1976, alrededor de 10 mil estudiantes del barrio de Soweto de Johannesburgo salieron a la calle para protestar por la obligatoriedad del afrikáans en la escuela, una lengua impuesta y asociada a los blancos que ostentaban el poder del apartheid. La brutal represión que la policía ejerció sobre aquella protesta -y las que vinieron posteriormente- acabó con casi 600 estudiantes asesinados. Jóvenes que alzaban la voz, que reclamaban ser escuchados. Como ellos, muchos otros se organizaron -y se organizan hoy- con el mismo propósito: desde las protestas contra la guerra de Vietnam, en Estados Unidos a mediados de los 60, a la Revolución del Terciopelo de Checoslovaquia de 1989, pasando por el movimiento Fridays for future impulsado por la archiconocida Greta Thunberg, que con solo 15 años inició una huelga escolar por el clima. 

 

Los movimientos juveniles son una realidad arrolladora desde mediados de los años 60 del siglo pasado y no hacen más que demostrar la energía que desprenden los jóvenes. El poder que tienen entre sus manos. Y solo empoderándolos aún más serán capaces de hacer frente a las emergencias que azotan nuestro planeta.

No hay tiempo que perder ni esfuerzo en vano para transformar la sociedad y poder vivir en un planeta mejor.

 

Nuestro futuro en sus manos 

Crisis demográfica, crisis climática, desempleo juvenil, violencia, discriminación hacia mujeres y niñas… Crisis presentes que están por marcar el futuro de estos niños y jóvenes de no dar un giro radical. Crisis urgentes que precisan nuevas ideas y mejores soluciones que las que los adultos de hoy están aportando. No hay tiempo que perder ni esfuerzo en vano para transformar la sociedad y poder vivir en un planeta mejor. El planeta de las nuevas generaciones, de los niños y jóvenes de hoy. Las movilizaciones nos muestran sus sueños, pero también sus miedos. Como decía Paola Tello en la charla que mantuvimos este mes de agosto, “a los jóvenes de hoy les ha tocado ser valientes”, no tienen otra opción. Pero para que todo país, toda sociedad funcione, debemos garantizarles una educación óptima.

 

Educación y competencias

Según la ONU, en la mayoría de los países en desarrollo, niños y adolescentes constituyen la mayoría de la población. Nunca habían sido tantos y tampoco nunca habían estado tan conectados. Pero a pesar de esta hiperconexión y de poseer una cantidad de información -a veces- difícil de digerir, más de la mitad de los niños y adolescentes del mundo no están alcanzando los niveles mínimos de competencia en lectura y matemáticas –según el instituto de estadística de la Unesco-. Muchos de ellos manifiestan también su inquietud por no estar adquiriendo las habilidades necesarias para afrontar su futuro. Y cuando hablamos de niñas o chicas jóvenes, el problema adquiere mayores dimensiones. “Una niña que nace en un hogar pobre y es forzada a casarse a una edad temprana, por ejemplo, tiene más probabilidades de abandonar la escuela, dar a luz demasiado joven, padecer complicaciones durante el parto y sufrir violencia doméstica, que una niña de un hogar de mayores ingresos”, como se cita en ciertos informes de ONU Mujeres. 

 

El objetivo número 4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2030 se basa en garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida y para todos. 

 

Menos experiencia, más creatividad

¿Cuántos jóvenes son excluidos cuando postulan por puestos de trabajo a causa de su poca -o nula- experiencia laboral? Por más formación que acrediten, pasan por delante aquellos que acumulan experiencia, sea la que sea. 

En 2020, Max Hidalgo fue galardonado como uno de los Young Champions of the earth gracias al desarrollo de una turbina eólica que puede extraer agua del aire, un invento que podría significar un salvavidas para las comunidades propensas a la sequía. Hildalgo, con sus ideas inspiradas en la naturaleza, ya acumulaba varios premios gracias a soluciones tecnológicas capaces de cambiar la vida de las comunidades más pobres del mundo: un generador de energía eléctrica con la forma de una flor local o una maceta capaz de cargar baterías de teléfonos móviles. El Young Champions of the earth, impulsado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, busca apoyar jóvenes entre 18 y 30 años con el objetivo de crear un impacto ambiental positivo, obteniendo unos resultados más que sorprendentes. 

 

Este es un ejemplo muy claro del potencial de las mentes de los jóvenes, ideas innovadoras y capaces de alcanzar un objetivo explorando nuevos caminos sin dejarse influenciar por las ideas preconcebidas que a veces marcan el trabajo de los adultos.

 

Empoderamiento juvenil

Es necesario, pues, que los jóvenes además de la posibilidad de acceder a una buena formación, sean empoderados. Pueden ser la generación más conectada de la historia, la que posee más información, pero si no tienen posibilidad de participación en todos los ámbitos de la sociedad, sus ideas se quedan solo en sueños. Es crucial su implicación en política, cultura, ciencia, medio ambiente… y para propiciarlo, existen infinidad de programas. 

Generación sin límites (UNICEF), también conocido como GenU que busca construir una alianza multisectorial escuchando e involucrando activamente a las y los adolescentes y jóvenes de 10 a 24 años en la búsqueda de soluciones innovadoras, sostenibles y escalables que den respuesta a los obstáculos que enfrentan en la transición de la escuela al trabajo, en el desarrollo de sus habilidades, y su empoderamiento. O bien en Girls got IT para involucrar chicas jóvenes en materias de STEAM, acabando con los estereotipos culturales.

 

Juventud organizada

Como decíamos en el inicio, los movimientos juveniles han sido un altavoz que ha dado pie a protestas que han dejado huella. Como dice el refrán, la unión hace la fuerza, y solo organizados se pueden alcanzar los objetivos comunes. En el Portal europeo de la juventud se muestran organizaciones y movimientos juveniles no gubernamentales sin ánimo de lucro cuya gestión y realización de actividades corren a cargo de jóvenes. Llevan a cabo proyectos con y sobre diversos aspectos. En este portal se pueden encontrar sitios de interés como el Foro Europeo de la Juventud, una red de Consejos Nacionales de Juventud y ONG internacionales de la juventud en el que se pueden encontrar las organizaciones que operan en cada país.

El Día Internacional de la Juventud se instauró para promover el papel de la juventud como socia esencial en los procesos de cambio.

 

Jóvenes promesas

Las primeras entradas con las que te encuentras cuando en Google tecleas “jóvenes promesas” hablan de jugadores de fútbol. Ni una palabra sobre Lalita Prasida Sripada, la niña india que a los 14 años ganó el Google Science Fair al inventar un filtro, a base de mazorcas de maíz, para purificar el agua. Nada sobre Yasaman Aryani, la joven iraní de 24 años que cumple condena por hacer campaña contra el uso obligatorio del velo. Ni rastro de Jack Andraka, que a los 15 años desarrolló una nueva forma -y barata- de detectar el cáncer de páncreas -que, aunque no es definitiva, sí significa toda una revolución-. 

Sin ánimo de desmerecer a los deportistas, indagar sobre jóvenes promesas y darte de bruces con una lista de futbolistas es sintomático de que algo no funciona. O de que algo debe cambiar mucho más rápido de lo que lo está haciendo. Y puede que no sea cosa de los jóvenes, puede sea que los adultos necesiten poner el foco en ellos y todo su potencial. 

El Día Internacional de la Juventud se instauró para promover el papel de la juventud como socia esencial en los procesos de cambio y generar un espacio para generar conciencia sobre los desafíos y problemas a los que estos se enfrentan. Y es que las nuevas generaciones tienen grandes ideas, y deben tener también la oportunidad de ponerlas en práctica. Al fin y al cabo, el mundo es suyo y de él depende su futuro: nadie mejor para reconstruir lo que hace tanto estamos echando abajo.