El mundo está cambiando y la manera de movernos, también. Hasta hace unos años, nos habíamos enfocado en impulsar la velocidad, la comodidad o la flexibilidad de los medios de transporte pero ahora tenemos otra prioridad: cuidar el planeta en cada viaje.

Reducir las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) es uno de los objetivos principales de la movilidad sostenible pero hay muchos más. El transporte es un motor fundamental del desarrollo económico y social así que todos debemos reflexionar sobre su evolución y tratar de responder a los desafíos que nos plantea por tierra, mar y aire.  

¿Qué medio de transporte produce más emisiones de CO2? ¿Cómo afecta el tráfico a las ciudades? ¿Hay otros problemas además de la contaminación? ¿Cuáles son las últimas tendencias de movilidad? 

Acompáñanos en este viaje por el mundo para conocer cómo nos movemos ahora y cómo se espera que lo hagamos en unos años.

El transporte nos ha cambiado la vida…

pero nuestra manera de movernos tiene un problema: las emisiones que se generan contribuyen a la contaminación del aire y al cambio climático. El transporte representa alrededor del 64 % del consumo mundial de petróleo y el 23 % de las emisiones mundiales de dióxido de carbono.

Si analizamos estas emisiones, ¿cómo se descomponen? ¿Qué contamina más: el coche, el barco, el avión o el tren?

Según datos de la Agencia Internacional de Energía:

  • La aviación representa el 11,6 % de las emisiones.
  • El transporte marítimo, en la misma línea, con un 10,6%. 
  • Los automóviles son los que generan más emisiones, un 45,1% entre vehículos de pasajeros, automóviles y autobuses. 
  • El transporte de carga, los camiones, es responsable del 29,4%.
  • Y por último, los viajes en tren son los que menos emisiones producen: solo un 1% del total.

El tren produce de 3 a 5 veces menos emisiones de CO2 que un coche y de 7 a 10 veces menos que un avión

Está claro que el impacto de volar o desplazarse en coche es mucho mayor al del tren. Es verdad que hay alternativas como los vehículos eléctricos (que en junio de 2022 ya representan el 7,7% del mercado total, según la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones) y que los aviones son cada vez más eficientes pero la conclusión es que, hoy por hoy, si tomamos como referencia los medios de transporte estándares, el tren siempre sale ganando. 

Si vas a viajar y quieres comparar las emisiones de todas tus opciones de movilidad, puedes utilizar la calculadora de CO2 que han creado la compañía española de trenes Renfe y la francesa SNCF (“Société Nationale des Chemins de Fer Français”). Así sabrás cuál es la manera de hacer turismo más responsable.

En el caso de los vehículos, la contaminación que generan también tiene otra consecuencia: las 185.000 muertes que cada año pueden atribuirse a este fenómeno. Uno de los problemas ambientales y de salud más grandes, que empeora a medida que los países se industrializan, es la polución del aire exterior. 

Y, por otra parte, la seguridad es otro de los problemas del tráfico en la carretera: más de 1,25 millones de personas mueren y hasta 50 millones resultan heridas cada año en el mundo (Fuente: Banco Mundial, 2019). 

Además, el tráfico satura las ciudades. Actualmente, hay unos 1446 millones de vehículos en la Tierra y el 19% se encuentran en los Estados Unidos. Pero lo que preocupa no es tanto la distribución geográfica sino el desglose de estos vehículos por persona, ya que la concentración es muy elevada: 

  • América del Norte: 710 vehículos por mil habitantes.
  • Europa: 520 vehículos por mil habitantes
  • América del Sur: 220 vehículos por cada mil habitantes
  • Oriente Medio: 180 vehículos por cada mil habitantes
  • Asia/Pacífico: 140 vehículos por mil habitante
  • África: 50 vehículos por mil habitantes

*Fuente: Hedge Company

El transporte seguirá creciendo en las próximas décadas, según la Agencia Internacional de Energía (AIE). Las tasas de propiedad de automóviles aumentarán en un 60 % y la demanda de aviación de pasajeros se puede triplicar para 2070. Es el cóctel perfecto para un gran aumento de las emisiones de CO2 que, sin embargo, todavía estamos a tiempo de evitar. 

Movernos de otra forma es posible

Conseguir una movilidad sostenible en todo el mundo parece una utopía pero se está trabajando en ello porque es una prioridad para el futuro del planeta y de las personas. Pero no basta con pedir a la sociedad que confíe más en el transporte público sino que se deben seguir aportando soluciones para conseguir una red de transporte pública confiable, segura y accesible. Y es que, según el Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU de 2020, sólo el 50% de la población urbana del mundo puede disponer de transporte público. 

Aun así, desde que este tema se abordó por primera vez en las agendas internacionales hace 50 años, se ha avanzado con propuestas de movilidad más respetuosa con el planeta que queremos compartir contigo.

Yakarta (Indonesia)

¿Cómo se consigue una red de transporte sostenible para una ciudad de 10 millones de personas? Con Transjakarta, el sistema de autobuses de tránsito rápido (BRT) de Yakarta que en febrero de 2020, consiguió el gran hito de desplazar a un 1 millón de pasajeros por día. Inaugurado en 2004, este sistema es el más largo del mundo, con más de 250 km y cuenta con carriles exclusivos para los autobuses.

Coimbatore (India), Lisboa (Portugal) y muchas más…

Estos son solo dos ejemplos de ciudades en las que los peatones y ciclistas tienen acceso prioritario. Pero hay muchas más, como veremos a continuación. Últimamente, también se están implementando programas de bicicletas compartidas en lugares como Río de Janeiro, Guatemala o Namibia para permitir el acceso a los más desfavorecidos a este medio de transporte. 

Más movilidad compartida

Esto puede ser clave para reducir las emisiones y la congestión en las ciudades. Según una investigación realizada por El Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), este tipo de movilidad podría reducir la ocupación de los espacios de estacionamiento en las ciudades en un 86%. Y claro, el espacio que se libera, se puede repensar para ser aprovechado de otra forma donde los ciudadanos salen beneficiados.  

La micromovilidad eléctrica

Esta es una de las tendencias del momento. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE) , el uso de scooters eléctricos compartidos, bicicletas con asistencia eléctrica y ciclomotores eléctricos está aumentando: en la actualidad, están presentes en más de 600 ciudades de más de 50 países. 

¿Quién es el verdadero competidor del transporte colectivo? El individual. Por eso, es fundamental ofrecer servicios de buena calidad y alta frecuencia.

Como ves, el objetivo siempre es el mismo: reducir la dependencia del transporte individual y, en caso de movernos en coche, elegir uno que sea híbrido o eléctrico, aunque solo saldremos ganando si realmente reducimos el número de vehículos en las ciudades. 

Más cambios individuales

Mejorar la eficiencia de los vehículos y su electrificación es esencial para descarbonizar el transporte, reemplazar completamente al petróleo y abastecernos solo con energías renovables. 

Este cambio puede ser lento pero tenemos una alternativa en nuestras manos o, mejor dicho, en nuestra conciencia: cambiar los hábitos y elegir modos alternativos de movilidad, como los que hemos visto, y tomar decisiones que marcan la diferencia, como comprar de forma local para evitar los envíos internacionales y los viajes en avión. 

Además, que no se nos olvide que algo tan sencillo como caminar es la manera más fácil de impulsar la sostenibilidad en el transporte y de paso, mejorar nuestra calidad de vida.

Pontevedra, referente de sostenibilidad urbana 

Desde hace dos décadas, la ciudad gallega está impulsando un modelo de movilidad sostenible que prioriza a los peatones y que ha dado sus resultados: 

    • Entre 1996 y 2014, los vehículos motorizados se redujeron un 30,1% en la ciudad y un 70% en el centro urbano.
    • Los viajes a pie han aumentado un 67% y en bicicleta, un 5%.
    • Se han reducido las emisiones de CO2 mejorando así la calidad del aire. 
  • Disminución de la contaminación acústica.
  • Mayor seguridad vial.
  • Más accesibilidad a los espacios públicos.

 

¿Sabías que Pontevedra ha conseguido el Premio Internacional de Dubái a las Buenas Prácticas para Mejorar las Condiciones de Vida?  

¿Qué es la “Ciudad en 15 minutos”?

Todos deberíamos poder llegar a la mayoría de los lugares de nuestra ciudad en 15 minutos, a pie o en bicicleta. 

Esta es la idea del proyecto «Ciudad de 15 minutos» creado por Carlos Moreno,  de la Universidad Pantheon Sorbonne, en París. Este concepto está despertando mucho interés porque pone al ciudadano en el centro de la planificación urbana, para que todo esté a su alcance y sea de fácil acceso. 

Sin embargo, por ahora es solo una idea a largo plazo, que se debe seguir trabajando para conseguir una mayor aceptación del público e involucrar a todos los actores. Lo que está claro es que este enfoque puede hacer que las ciudades más grandes tengan una transformación realmente inclusiva y eficiente. Por eso, muchas ciudades ya lo tienen como referencia, por ejemplo…

Barcelona

Inspirándose en el proyecto de “la ciudad en 15 minutos”, el plan para conseguir la transformación urbana pasa por impulsar la bicicleta, el transporte público y los viajes a pie, algo que ya se está notando tal y como indica la Encuesta de Movilidad en Día Laborable (EMEF) de 2021: los desplazamientos con bicicleta y vehículos de movilidad personal han aumentado un 20% respecto al mes de febrero de 2020 y el volumen de tráfico se ha reducido un 5% en el mismo periodo.

La capital tiene como objetivo duplicar los desplazamientos en bicicleta antes de 2024 y para ello, se están trabajando aspectos como: 

  • Aumentar un 40% la red actual de carriles bici. 
  • Que en las calles con 3 o más carriles para vehículos privados, se reserve uno para ir a una velocidad máxima de 30 km/hora. 
  • Aumentar el número de bicicletas eléctricas del Bicing.
  • Conseguir una infraestructura ciclista de 272 km. 
  • También se pretenden mejorar las conexiones interurbanas, las llamadas Bicivies para unir Barcelona con Esplugues de Llobregat, Santa Coloma de Gramenet o Sant Adrià de Besòs.

Además, una ciudad que se mueve a golpe de pedaleo es una ciudad con menos contaminación del aire, un problema grave que cada año produce más de 1.300 muertes prematuras, según la Agencia de Salud Pública de Barcelona.

Como dijo una vez Enrique Peñalosa, exalcalde de Bogotá: “Un país desarrollado no es un lugar donde los pobres tienen auto. Es donde los ricos usan el transporte público”. ¿Estás de acuerdo?

Y tú, ¿has cambiado tu forma de moverte? 

Pongamos una ciudad en la que…

Cuatro compañeros de trabajo comparten vehículo para llegar a la oficina. A esa misma oficina, muchos llegan en patinete eléctrico. Los carriles bici nunca duermen. Los buses eléctricos tampoco, que se llenan de personas en cada estación. Los que vienen lejos ahora prefieren venir en tren porque contamina menos y así aprovechan el tiempo o aparcar fuera de la ciudad y coger el transporte público, así pueden bajarse por el centro y hacer recados. 

En esta ciudad, ir al colegio a pie es divertido y al volver, puedes pararte y jugar un rato en la calle. Si vas a comprar caminando, te acompaña el canto de los pájaros y puedes respirar aire, pero un aire limpio, natural, sano. 

Y puedes decirle a tu amigo, llego en 15 minutos, porque todos los barrios están conectados y son de fácil acceso. Y cuando llegas a su casa y abrís las ventanas, ya no se cuelan las bocinas de los coches…

Imaginarse una movilidad así es el primer paso para ser conscientes del reto que tenemos por delante, un reto que va más allá de transformar los sistemas de transporte. Una vez más, de lo que se trata, es de cambiar nuestros hábitos y nuestra manera de movernos.

¿Por qué conformarse con vivir en una ciudad si podemos tener una ciudad sostenible?