¿Sabemos realmente qué es CO2?

Puede parecer obvio, pero ¿tenemos totalmente claro qué es el CO2? El dióxido de carbono es un gas de efecto invernadero esencial para mantener la temperatura de la Tierra en niveles adecuados para la vida. 

En condiciones normales, una pequeña cantidad de CO2 es beneficiosa para mantener el clima en un rango confortable. Sin embargo, las actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles, han aumentado significativamente los niveles de CO2, contribuyendo al cambio climático y sus impactos asociados.

¿Por qué es importante el CO2?

El dióxido de carbono desempeña un papel crucial en el equilibrio climático y la estabilidad ambiental. Su función principal radica en actuar como gas de efecto invernadero, esencial para mantener la temperatura terrestre en niveles adecuados para la vida. Este gas, al absorber y remitir la radiación térmica emitida por la Tierra en forma de calor, juega un papel determinante en el mantenimiento de un clima agradable.

Las actividades humanas han alterado significativamente este equilibrio y la quema de combustibles fósiles ha elevado los niveles de CO2 por encima de 400 ppm, superando los umbrales históricos. Este aumento desmedido contribuye de manera directa al cambio climático y sus consecuencias, generando impactos significativos en el clima global.

La gestión sostenible de las emisiones de CO2 se ha vuelto esencial para preservar la estabilidad climática y proteger la vida en la Tierra.

Comprender la importancia del CO2 va más allá de su definición. Implica reconocer su papel esencial en la regulación térmica del planeta y la necesidad urgente de abordar las actividades humanas que han desencadenado un desequilibrio en su presencia atmosférica. 

Fuentes y sumideros de CO2 antropogénico

En el año 2023, se proyecta que las emisiones de CO2 antropogénico derivadas de cambios en el uso de la tierra continúen disminuyendo ligeramente. No obstante, las emisiones resultantes de la pérdida permanente de bosques debido a la deforestación siguen siendo excesivas y no pueden ser contrarrestadas completamente por las eliminaciones de CO2 antropogénico a través de la reforestación y la forestación.

El crecimiento global de las emisiones de CO2 ha experimentado una marcada disminución en la última década, con un aumento promedio anual del 0.14%, considerablemente inferior al 2.1% anual registrado en la década anterior. Sin embargo, este aumento se compensa en gran medida con la leve disminución en las emisiones derivadas de cambios en el uso de la tierra.

Las emisiones globales de carbono procedentes de combustibles fósiles han vuelto a aumentar en 2023, alcanzando niveles récord, según el Global Carbon Project.

Alcanzar emisiones netas de CO2 igual a cero para el año 2050 implica una reducción promedio anual de 1.5 GtCO2, cifra comparable a la disminución observada en las emisiones fósiles en 2020 debido a las medidas implementadas por la COVID-19.

Origen del CO2 y otros gases

El cambio climático exige una rápida reducción de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, que ascienden a aproximadamente 50 mil millones de toneladas de CO2 equivalente al año. Para abordar este reto, es importante entender la procedencia de estas emisiones. 

Según el desglose de las emisiones globales de 2016, publicado por Climate Watch y el Instituto de Recursos Mundiales, casi tres cuartas partes de las emisiones provienen del uso de energía, seguido por la agricultura y el uso de la tierra, así como la industria y los residuos. 

Para abordar este problema no existen soluciones únicas, sino que cada sector dispone de sus propias estrategias. Es por ello que la inversión en innovación en estos múltiples sectores es muy necesaria para lograr un futuro con emisiones netas cero. 

El análisis detallado de emisiones globales realizado por Our World in Data nos ayuda a tener una visión integral de la problemática:

  • Uso de energía (73.2%): Representa la mayor fracción, abarcando electricidad, calor y transporte. Sectores clave incluyen hierro y acero, química y petroquímica, y alimentos y tabaco.
  • Transporte (16.2%): Incluye subsectores como el transporte por carretera, la aviación, y el transporte marítimo.
  • Edificios (17.5%): Edificios residenciales y edificios comerciales.
  • Quema de Combustibles no asignados (7.8%): Emisiones relacionadas con la producción de energía a partir de varios combustibles.
  • Emisiones Fugitivas (5.8%): Provenientes de la producción de energía.
  • Agricultura y Pesca (1.7%): Incluye emisiones del uso de energía en agricultura y pesca.
  • Procesos industriales directos (5.2%): Sectores como el cemento y productos químicos y petroquímicos.
  • Residuos (3.2%): Provenientes de aguas residuales y vertederos.
  • Agricultura, silvicultura y uso de la tierra (18.4%): Engloba emisiones de pastizales, tierras de cultivo, deforestación, quema de cultivos, cultivo de arroz, y suelos agrícolas.

“A nivel mundial, emitimos alrededor de 50 mil millones de toneladas de gases de efecto invernadero cada año.” (Hannah Ritchie, 2020, OurWorldInData.org)

¿Cuáles son las soluciones para reducir emisiones?

La reducción drástica de la quema de combustibles fósiles es la solución principal para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero. Este esfuerzo es crucial para alcanzar el objetivo establecido en el Acuerdo de París: limitar el calentamiento global a 1.5 °C, en comparación con los niveles preindustriales. Esta meta se basa en la evidencia de que el calentamiento actual, incluso a niveles moderados, ya está afectando negativamente a comunidades vulnerables, especialmente en islas y países de bajos ingresos.

El informe especial del IPCC sobre el calentamiento global de 1.5 °C subraya los riesgos asociados con este nivel de calentamiento, aunque son menores que los asociados con un aumento de 2 ºC. 

Para evitar superar esta marca, se requiere una reducción drástica de las emisiones, con la necesidad de reducir a la mitad las emisiones para 2030 y lograr emisiones netas cero para 2050.

Aunque algunos consideran este objetivo ambicioso, se destaca que es alcanzable con transformaciones sustanciales en todos los sectores de la sociedad. Por ello es de vital importancia comunicar este objetivo desde una perspectiva de justicia social, destacando que es una línea de vida para los países más vulnerables.

Viendo el contexto actual, resulta indudable la necesidad de conseguir cambios más rápidos y transformadores en todos los sectores y niveles de la sociedad para cumplir con estos objetivos climáticos.

En conclusión, a pesar de contar con soluciones y estar consiguiendo que la tendencia de progreso sea positiva, la implementación de las medidas está resultando demasiado lenta. Esto implica que, hasta el momento, las emisiones continúan su ascenso anual. A medida que las emisiones aumentan, la temperatura también se eleva, generando consecuencias cada vez más graves y a largo plazo.

Para alcanzar un objetivo de 1.5 ºC para nuestro planeta, es esencial acelerar de manera significativa la reducción de las emisiones antropogénicas.